De mi corta odisea en madrid diré que es el mejor sitio para pasar desarpercibido, hay tanta gente que aunque alguno se fije en ti habra algún millon que no lo hará.
No es como esta mierda en el pueblo que justo despues de hacer algo lo sabe todo el mundo.
Me han pasado una serie de cosas raras, que más que por especiales las pondre aquí para no olvidarme de ellas. Tengo muy mala memoria.
La primera fue el sabado, estaba en el metro de camino a gran via, fui a ver la exposición esa de las lagrimas de Eros al tissen y a mi lado se sento una mujer de ¿cuanto? ¿40?¿50 años? no se me da bien calcular la edad de la gente. Bueno, la mujer lo que no hizo desde luego es entrar y sentarse, sino que sacó una toallita humeda y se puso a refregar concienzudamente el asiento, en mi cabeza en esos momentos ya estaba clasificada de psicopata en potencia, pero cuando se sento ¡Por fin! y se puso a darle tambien al bolso blanco niquelado con la toallita tuve que inventar una categoria nueva para ella solita ¡ Pero cuán fue mi sorpresa que no se acababa ahí la cosa!.
En la siguiente parada entro un chico cabezón como el solo, no es por ser mala, pero es que parecía un chupachups. Iba con un carrito con un altavoz y un acordeón, se puso a tocarlo y tal, bueno paso el platillo o el monedero creo que era, y la mujer esta le dice lo que sea en un idioma no identificable para mi, y le saca un billete de cinco euros. Total que a mi lado se ponen los dos a hablar, el muchacho se guarda el billete y la mujer le dice lo que sea, que supongo que sería, dame de vuelta tres euros porque el muchacho se puso a rebuscar monedillas, el muchacho se bajo en la otra estacion y la mujer se quedo recta, como si la hubieran metido un palo por el culo mirando al frente.
Esa fue una cosa.
Por desgracia, gracias a mi prodigiosa memoria se me han olvidado dos o tres, pero hay una que me ha pasado hoy y que menos mal, aun me queda la memoria a corto plazo.
De nuevo en el metro, yo sentada. Entra una mujer, encorvaba, dientes amarillos los pocos que tenia, pelo peinado a lo loca de los gatos, pluma a media pierna, de unos 40 mal conservados a los sesenta y pocos, cojeaba. Llevaba unas carpetas en la mano.
Entra y se pone a gritar, graznar más bien algo del tipo "ingreso mañana" "Aquí teneis los informes" "Creed" a mi me ha pasado lo que sea, esta vez voy a morir, leedlos si quereis.
Y mientras se paseaba repitiendo ese asqueroso discurso con paso tambaleante por todo el vagon yo no podía evitar morirme del asco.
¡Milagro! me he acordado de otra cosa.
Tambien en el metro, bueno no en el metro, bajando a la estación, en el cercanías.
Bajaba yo y todo mi cansancio despues de pasarme la tarde recorriendo sol de arriba a abajo cuando empezé a oir "para elisa" esa cancion me encanta, he crecido con ella.
De pequeña, si no recuerdo mal, a veces me ponía a silbarla en los recreos de la escuela. muy significativa para mi.
La estaba tocando una mujer con un violin, pidiendo dinero, pero de la forma guay. hay dos formas de pedir dinero: Dando pena y haciendo algo interesante.
El caso es que como todos adivinareis, la eche dinero.
No se si esto ultimo era muy interesante, pero bueno, no importa.
¡Gran acontecimiento! he ido a Madrid y no me he hartado a comprar ropa, solo me he comprado una sudadera negra y por que la necesitaba, lo juro. La otra la perdi en una caldereta.
He comprado libros 4 para ser mas exactos, uno en francés y todo :)
Oye! Te dije que me avisaras! :(
ResponderEliminarCon las ganas que tenía de verte ¬¬. Tenía mucho que estudiar pero un hueco para ti lo hago sin problemas. Bueno, la próxima vez me avisas.
Has visto más cosas raras en Madrid en dos días que yo en dos meses.
Bueno, recuerdos desde Madrid. Un beso muy grande!