Demasiado

Luna, como podreis imaginar nada más nombrarla tenía los ojos azules, el pelo negro y una media sonrisa lobuna, Luna quería ser astronauta y conocer todos y cada uno de los planetas, conocer las estrellas, que veía colgando del cielo desde la ventana de su habitación, tan apretadas y tan juntitas. Y quería conocer como no también la luna, y los días calurosos en los que se le achicharraba el cerebro y empezaba con sus desvarios de grandeza imaginaba llegar incluso al sol.

Cuando iba al colegio y estudiaban los planetas ella recitaba de memoria orgullosa "Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Pluton" y añadía para si misma " Ceres y Eris" aunque no lo decía por que no había que aprenderselo, pero lo sabía igual que sabía la distancia de la tierra al sol, los nombres de los cinco brazos en los que se dividía la vía Láctea y las eras en las que se dividía el universo.

Y claro que estudió mucho y entró en la carrera de aeronaútica, hasta tuvo un novio que después de muchos rodeos la dejó porque decía que siempre estaba en las nubes, luego vinieron otros y se fueron como estrellas fugaces. No tenía muchas amigas, algunas, parecidas a ella.
Nunca le fue mal en la vida a pesar de que nunca la prestó mucha atención. Con esto no quiero decir que fuera dando tumbos de un lado a otro sin saber que hacer, hacía lo que tenía que hacer pero nunca le dio mucha importancia, su punto de mira estaba más alto. quizás demasiado.

Pero entre las obviedades que implicaba su nombre se me olvidó mencionar que era pequeña, eso lo descubrio tarde, podriamos decir que no daba la talla si queremos ser malos.
Darla la daba y de sobra, pero le falto altura.
Asi que aquí se quedó Luna, con los pies siempre bien sujetos al suelo, podreis decir ¿Y por que no hizo nada? ¿No lucho? ¿Se rindió asi sin más? si, se rindió, se le cayeron a pedazos todos sus sueños, en un segundo pasaron de estar a solo unos pasos a simplemente esfumarse.
¿Y como no sabía los requisitos?
Nunca los pregunto, siempre estuvo tan convencida de que llegaría, de que tenía lo que hacía falta que nunca se molesto en ver si era verdad.
Tampoco nadie nunca se lo dijo porque ella llevó siempre su objetivo bien escondido segura de que en el momento en que lo expresara en palabras desaparecería, y supongo que así fue.

Por ahí anda Luna, un alma solitaria, un satelite demasiado pequeño girando alrededor de un mundo que no es el suyo.

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