
Me gustan los besos de las películas.
Como se juntan las caras, se frotan primero con delicadeza de porcelana nariz con nariz, Después se acercan tan lentamente los labios, como un par de cabritillos asustados, que parece que jamás van a juntarse y entonces sucede, una de las cosas más naturales del mundo, sucede y me extraña que no salten cohetes por ninguna parte.
Se acercan tan tímidos y se desatan, y es como si primero Dios sólo hubiera hecho los labios, y luego se le ocurrió decir "Háganse las manos" y ahi aparecen las manos para acercar, estrechar y sobar.
Santifican tanto el beso que ahí lo tienes, te lo dan y después todo parece una tonteria.
Hace tiempo que no veo un buen beso de película, de esos que pueden cerrarse con redondel para que aparezcan los títulos de crédito. Uhm. Habrá que resucitar a Katherine Hepburn.
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