Tal vez

Te prometí la luna y las estrellas, todo el cielo, y hasta un cometa también.
Te dije que pararía la lluvia para que pasase tu sonrisa, pero era sólo una mentira para hacerte sonreír. Y reíste como la primera vez.
Bailamos bajo el eco de las hojas agitadas por el viento, nadamos bajo el suelo en busca de nuestras raíces y buceamos en el aire. Volamos lejos. Corrimos hasta dejar atrás nuestra sombra y tropezamos con el tiempo, ¡Pero saltamos en el momento justo para evitarlo! y caímos al cielo.
Resultó que la luna era de queso, del malo, y las estrellas de papel mal pintado, y el cometa se había escapado de la mano de algún niño despistado. Pero nos dio igual.
Aunque te molestó que el queso fuera gris, ¡Pero era de esperar!- te dije- Tanto tiempo ahí fuera colgando, hasta el vacío tiene limites. Las cosas se estropean, la vida es así.
Y agitaste la cabeza, cabezota como siempre, sacudiéndote algunas gotas de rocío intergaláctico de tu melena espacial, estrellándolas contra mi cara.
Y reímos, como nunca, y todo lo demás también.





1 comentario:

  1. Me gusta mucho (para no variar). Sigues escribiendo genial :)
    Un beso desde Madrid :D

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