Luces en la noche

Cuando los mares se pierdan en la inmensidad de tu mirada, trataré de encontrarte.
Buscando y perdiendo y clamando a lo eterno que devuelva tu cuerpo.
Que me devuelta tu cuerpo, tu cuerpo mío, mi cuerpo confundido entre el tuyo.
¡Qué sombras oscuras intentaran envolverte mientras siga yo aquí en la cima contigo!
Aunque sólo me quede una antorcha, aunque sólo me queden mis manos,
Aunque sólo arrastre mi voz penitente... Seguiré rompiendo realidades y universos a pedazos, anegando estrellas, ahogándome en las promesas que me hice de llegar hasta ti. Rompiendo y desgarrando mis uñas para encontrarte de verdad, como sólo eres cuando estamos dentro.
Y a manotazos incendiarios cavaré tu tumba en el último rincón del tiempo, para que no nos alcance, para que no nos lleguen los ecos de futuros mejores, y seamos eternamente felices, que sólo nos baste lo nuestro.

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