Yo quiero despertarme una mañana y sentirme viva. Salir a la calle y sentirme viva. Sentir y sentirme viva.
Querer a mi cuerpo, a mi mente. No contradecirlos, porque al fin y al cabo ellos son yo. Aceptarlos tal y como son y tratarlos de la mejor manera posible. Que cuando sienta algo no me sienta mal por sentirme así. No tener expectativas, ni esperar nada, nada que no este al alcance de mi mano. Nada que no pueda palpar y hacer mío.
No querer más dinero del que me haga falta para vivir, no querer más vida que la que me haga sentirme vida.
Creo que he puesto demasiadas veces la palabra vivir y la palabra sentir, pero son dos palabras tan grandes que no está mal repetirlas mucho.
No sé si me he explicado bien. Lo que no quiero es pasarme una vida esperando algo que no llegará, no sentirme satisfecha y pensar que algún día si hago tal o cual cosa me sentiré ,entonces, bien de verdad. No quiero sacrificar años a un momento. Quiero sentirme bien conmigo misma. Puede que a veces esté mal, pero eso puede ser por otras circunstancias, mientras vea que no me traiciono, que actúo como de verdad quiero, nada puede ir realmente mal.
Vamos a ver, se te puede morir quien sea, puedes terminar helada de frío en una cuneta en mitad de la noche, pero mientras merezca la pena todo lo anterior ¿Qué más da? ¿Qué más da morir cuando se ha vivido de verdad, cuando has saboreado la vida como un chocolate caliente en tus manos congeladas?
Quiero vivir de verdad y morir de verdad, no quiero morir dormida como si la muerte fuese irreal. Quiero saber que me muero, sentir mi cuerpo morirse, pensar que me muero, puede que sufrirlo, y abandonarme al verdadero final.
La muerte sólo es una salida, es imposible sufrir más en unos días que en cuarenta años, cincuenta de vida. Ella siempre estará ahí, como una amiga capaz de ayudarte cuando de verdad necesites escapar.
¿Qué se puede ambicionar en la vida más que vivir? Morir...
ResponderEliminarMe encanta este texto, me encanta de verdad...
Bss!!