Hace mucho tiempo que no hablo del hombre morado. Creo que nunca os he hablado de él, podría hacerlo.
Las palabras se deslizaban por su boca como si fuesen chocolate hirviendo. Y te salpicaba.
No era un hombre de esos que te encuentras otras tantas mañanas sentado en el metro. Él era un hombre morado. Y los hombres morados son peores que los negros.
Os preguntaréis por qué.
Los hombres negros o los hombres blancos pueden hacer ciertas cosas, puede parecer que van a vomitar dentro de poco, pero en realidad no vomitan nada.
Los hombres morados tardan un poco más, no hacen mucho, pero de vez en cuando hacen algo; entonces, es cuando verdaderamente se descubre que era morado.
Por la cara que estás poniendo parece que nunca has oído hablar de ellos.
Yo, bardo de pocas palabras, te contaré lo poco que sé
HISTORIA DEL PRIMER HOMBRE MORADO RETRATADA DE FORMA BREVE Y CÓMICA POR EL BARDO DE POCAS PALABRAS QUE NO TIENE NOMBRE
Dicen que el primer hombre morado surgió de la nada, es decir, que no hubo antes otro par de hombres morados reproduciéndose antes de dar a este otro hombre, ningún hombre se corto un pedacito y lo plantó y salió otro hombre, sólo apareció de repente el primer hombre morado.
Decía que no podía dejar de mirar la sombra de las hojas de los árboles. Así que miró, y miró. Un día vomitó, frotó un par de palos e inventó el fuego.
Todos apreciaron que la sombra que emanaba de sus pestañas negras era morada.