Pequeña, sabes que el mar queda demasiado lejos. Hace mucho tiempo que no lo vemos, pero aún queda un poco. Está anocheciendo y el sol es tan rojo...Un día me dijiste que las palabras son como las nubes, el viento las lleva a las alturas y allí se pelean, truenan y relampaguean y caen todas hacía abajo empapando el suelo. Pero no caen tan rápido como los goterones de lluvia, se deslizan más bien como la nieve."A veces caen fuerte, por sorpresa, y hacen mucho daño" apuntaste muy seria.
 ¿ De dónde sacas esas cosas? Con ese vestido rosa y esos zapatitos pareces una bailarina. ¿Te ensañaron alguna vez a bailar, pequeña? Dices que no. ¿Por qué no te enseñaron a bailar? Tu merecías haber sabido bailar, y  haber sabido tocar el piano también, como esas niñas de las peliculas americanas que hacen tantas cosas y cantan tan bien. Mirate las manos, las tienes destrozadas.

Tu madre a veces te abrazaba sin decirte nada. Y te estrechaba fuerte en sus brazos mientras tú te estabas muy quieta. Tu madre siempre te guardaba un poco de chocolate, y después te lo dejaba sobre la mesilla, para que lo vieras al acostarte. Mañana nos vemos, si Dios quiere. ¿Y tú qué querías niña?

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