Ven, acércate.
Tócame los tumores, están supurando.
¿Me ves? Seguro que no.
En mi cueva nadie puede verme.
¿Puedes verme, pequeña?
No ves nada
Porque aquí sólo están mis tumores,
y mis tumores son negros,
y en mis tumores no hay nadie,
tan sólo el puro vicio,
la deformidad.
Mi cueva, ¿Dirías que estás en una cueva?
Estás dentro de mí,
porque tú también eres uno de mis tumores,
¿Y sabes qué?
Yo también soy uno de tus tumores.
En mi cueva se mezclan los espacios
porque están deformes.
¿Qué dirías de las estrellas?
¿Hablarías de las estrellas?*
Aquí no hay tiempo.
Tan sólo la deformidad,
la vida rota,
deformada,
desprovista de cualquier forma,
abandonada a la devolución
de todas las secreciones de mi cuerpo.*
*En los agujeros negros no hay estrellas
*Véase, todo.
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