"¿Escuchas la oropéndola en mi corazón susurrante?
Amo las nubes de la primavera azul,
el divino azúcar sobre la patena que resplandece;
y amo como chorrea la lluvia en el otoño,
y el barro multicolor sobre los arces.
Existen ocasos en los que desearía llorar,
y otros a los que les susurras; espera.
Si amas el viento y las húmedas ramas,
las Divinas estrellas y los Divinos animales,
y si ves en la dulce palabra "Rusia"
sólo la lejanía, la lluvia dorada, inclinándose
y entre el trigo azul de los acianos,
-Yo te amaré, como amo al grandioso.
al espléndido ruido de los bosques, y a los ocasos,
y a los nubarrones, y a los peludos gusanos de colores;
te amaré porque tu me haces ver
cada grano de polvo en los rayos de la existencia,
le dices al Sol: Agradezco que brilles.
Ésta es toda mi fe."
V. Nabokov
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