y abrazarte con la áspera ternura de la madre que no sabe cómo amar.
Comerte poco a poco, y hacerme de ti hasta hacerte tierra.
Acariciar tus blancos huesos sin que se vea,
y estrecharlos hasta que se conviertan en diamante.
Quisiera ser un árbol de hoja perenne
para engalanar, para siempre, tu tumba de verde.
Quisiera ser un árbol de hoja caduca
para desnudarme, para ti, con el frío
y vestirte de hojas cálidas y amarillas,
quemadas de no aceptar tu recuerdo.
Que mis hojas cayeran,
como un mar de lágrimas perecederas,
para estrellarlas contra el suelo
y desquiciarlas sobre tu cuerpo podrido.
Quisiera ser un árbol frutal
para plantar semillas en tu tumba,
y sembrar vida sobre mi muerto.
Confundir entre brotes de naranjos tu aliento
y pensarte vivo un segundo
y sonreír con el alma al viento.
Llamar al sol gritando hojas
para que aún te ilumine.
Hacer aire puro con la ilusión de que aún respires.
Y clamar con toda mi vida a la tormenta
para que en un rugido de rayo me rompa.
Y caiga.
Regando con mi savia tu yugo,
confundiéndome entre tu cuerpo y el mundo.
Marina!! Qué pasada! Te has superado :D
ResponderEliminar