El tiempo se puede mirar de muchas maneras, y se puede ignorar como si no existiese, pero últimamente yo lo concibo de una manera un poco rara, como si me fuese a despertar mañana y debiera haber pasado un año.
Todo lo que importa pasa cuando se acaba el año, y todo el año, todos los días que hay en medio son de relleno. Pero eso es una gran gilipollez de la que hasta yo me doy cuenta. Y ahora estoy tratando de evitarlo.
Un año de relleno, menudo horror verlo así.
Me voy a dedicar a buscarle aunque sea unos segundos al día que merezcan la pena, a intentar sacar el máximo provecho.
Porque si te descuidas y miras el tiempo como si fuese de relleno, lo más normal que puede pasar es que un día te despiertes casada y con tres hijos, y con un hombre-animal por marido y no sepas ni como has llegado hasta ahí.
Todavía no soy capaz de escribir bien. No soy capaz de decir cosas que realmente me parezcan que importan.
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