El problema de las cosas es que pasan. Que pasan de todas las formas en las que nunca pensaste que iban a pasar, por eso siempre te quedabas con la boca abierta después de la puñalada.
Te dijeron que todo se va a la mierda, pero tu nunca has escuchado nada que no quisieses oír.
Y después de que ella se fuera las guitarras siempre sonaban a triste.
El otro día, viendo la tele, dijeron que ya no quedaban caballos salvajes. Y te sentiste vacío.
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