Hace poco descubrí lo maravilloso de nadar a crol. Lo maravilloso de nadar a crol es que no tienes por qué pensar, basta con seguir el impulso y la inercia del PIERNAS-BRAZOS-SACO CABEZA-RESPIRO. No hay más, todo lento, y una y otra vez. Es genial. Pasan cinco minutos y eres incapaz de recordar lo que estabas pensando en los cinco minutos anteriores. Agua, flotando en el agua, respirando, y esa sensación de que si quisieses podrías respirar agua, pero claro, no te apetece.
Pero eso no es lo mejor de la piscina, lo mejor es engancharte como un mono con las piernas en el bordillo y hundir el cuerpo en el agua, hasta que la espalda toca la pared de baldosas, taparte la nariz y mirar. El mundo del revés, eso es lo que se ve. Es de lo mejor que he descubierto en mi vida. Lo mejor para darle otra perspectiva a las cosas. De verdad, ver a la gente nadando en el cielo del agua merece la pena.
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