Tenías los sueños más grandes del mundo. Cuando paseabas por la calle la gente te señalaba y decía "mira, esa es la chica con los sueños más grandes del mundo" y tú hacías como que no los escuchabas y seguías andando lentamente, con mucho cuidado de no tropezar con personas malas.
Te mirabas en los escaparates y pensabas en los triste que se te veía a través de esos sucios cristales. Te hubiera gustado limpiarlos, si hubiese sido por ti los habrías limpiado todos y todos los que se rompieron. Querías tirar los vasos al suelo y observar como se hacían añicos si alguien te gritaba, pero nunca los dejabas caer.
"mira, esa es la chica con los sueños más grandes del mundo" y en realidad no los querías, después de todo lo que te costaba inspirar y expirar con ellos hubieras deseado no tenerlos.
Te mirabas en los escaparates y te compadecías de tu triste figura, de tus ojos tristes y grandes, y tristes, de tus manos tambaleantes, de tu cuerpo errante y roto.
Paseabas por las calles como si las calles fuesen el mundo entero y tu pudieses perderte en él, pero el problema es que las calles siempre eran las mismas, y tu no tenías forma de perderte.
Puentes y pastillas, cuchillos y cuchillas y nada era suficiente y no tenías ni el valor ni la cobardía suficiente.
Si mis sueños fuesen tan grandes como una cerilla y yo estuviese encerrada en una caja de zapatos no habría ningún problema te decías.
Buscabas algo que de verdad valiese la pena, algo tan irremediablemente valioso que no pudieses evitar aceptar que lo era, y por eso decían que tenías los sueños más grandes, por eso cada día al levantarte suspirabas, por eso siempre estabas triste y te preguntabas hacia dónde iban tus pasos, por eso los espejos siempre te apuñalaban por la espalda y todo el mundo parecía en tu contra.
Me encanta. Sencillamente genial. Es como si hubieses estado espiando mis pensamientos.
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