El orden tan sólo es relativo al desorden del que quiera hablarse.

Por eso callamos.

Porque nos inquieta el murmuro de las hojas en la madrugada.
Por entregarnos al vacío con las manos desatadas.

Por eso callamos.

Porque volvimos y supimos lo que era volver,
pero también supimos lo que era quedarse.

Hemos abierto los ojos cuando el mundo tuvo miedo.
Hemos cabalgado las llanuras del infierno.
Hemos roto.

Hablábamos a las cosas por su nombre.

Por eso callamos.

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