A veces pienso en perder el rumbo, en derrumbarme. ¿Derrumbarse es perder el rumbo, o caerse en él?
Yo siempre he sido de las que miran, de las que miran y a veces hablan y se ríen. De las que se creen malas, y duras, de las que engañan porque no mienten ni dicen la verdad, aunque siempre he creído que decía algo. Puede que ese haya sido mi problema. Si te soy sincera yo no veo ningún problema. Los problemas saben esconderse bien, por eso siempre te pillan en bragas, o en tanga. En tanga.
¿Alguna vez os habéis preguntado de que va el mundo? ¿ Habéis mirado alguna vez a alguien por encima del hombro y habéis pensado " Sé que eres de mentira, chico, sé que cuando te despiertas a las tres de la tarde después de una noche en la que te has puesto hasta las cejas, sé que cuando te sientas en el sillón cansado de cansarte, después de eso no pones el telediario, porque a ti la realidad no te va. ¿Os atreveríais entonces a sentiros mejor que el? ¿os atreveríais a pensar que disfrutáis más, que sois mejores? ¿Y cuando os digan la verdad que pasará pequeños marcianos? Cuando os digan que las noticias son de mentira, que se las inventan en California para darle pena al mundo, para que todo los días se sienten muchos millones de personas delante del televisor a continuar con la farsa del pasotismo, (lo que se lleva ahora es rozar algo, casi pensar algo, y dejarlo pasar) porque tu te enteras pero no sabes, y sabes los cómos pero no los porqués, y cuando no sabes la causa, todo es una gran mentira amigo, es como comer sin tener hambre, como cuando te sientas en el váter porque estas aburrido y no sabes que hacer. Cuando os digan que el mundo va de mentiras, cuando os deis cuenta de que todo lo que sabéis son mentiras, que los polos no tienen nieve, que son de nata para montar en trineo.
Entonces, cuando miremos al chico de mentira paseando por la calle, con su aire de mártir de la vida.
Entonces, entonces, todos querremos ser como él.
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