Azabache

A veces sueño con la luna gigante, esa que vimos. Sueño que un soplo de viento del niño gigante me ha empujado volando hasta ella, y yo, que en ese momento soy diminuta, voy a su encuentro cada vez más rápido.
Creo que si lo deseo, que si lo deseo lo suficientemente fuerte podré pararme y volver al mundo que yo quería, del que el niño gigante me arrebató. Entonces, siento ese deseo en cada neurona de mi cerebro, en cada célula, siento el cuerpo agarrotado por el deseo, pero no es suficiente, nunca es suficiente.
La luna me acoge en uno de sus cráteres, más negros que negros, de algún color perdido que fue peor pero que hoy ya no existe. Y me despierto.

En la oscuridad de mi habitación no se qué pensar, tal vez, sería mejor pensar que estaba en la luna.

1 comentario:

  1. Me encantan tus juegos de palabras ;)
    Bss, y a ver si hablamos más a menudo, que ya no sé nada de ti!!

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