Todas las noches cae algún héroe. Esa es la única verdad.
Nos dijeron que era eterno, que era muy eterno, pero a las primeras de cambio le cortaron los brazos.
Tú le miraste como si fuese la mismísima muerte en persona y ,oye, lo era.
Lloraste como un loco. Mis sueños, mis sueños, decías, y te abrazabas como si quisiesen arrancarte el corazón.
Yo te miré a los ojos y te dije: Estoy sola, no tengo nada, todo se ha ido y ya no queda ninguna luz.
Pero tu sólo tenías tu dolor, un dolor rojo como el sol del Apocalipsis.

Me tuve que ir muy lejos.

1 comentario:

  1. Me sigues gustando cada día más. Hagas lo que hagas, siempre seguirás escribiendo genial =)

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