Crecer no es hacerse serio y viejo, crecer es aprender a protegerse mejor. En realidad dentro de nosotros siempre habrá algo débil, inconsistente, incompresible, nuestra verdadera esencia, esa que tanto nos cuesta a dar a conocer, que tanto duele cuando es herida. Hacerse adulto es rodearla con un mil y una capas de hormigón, alambradas de espino, minas, para masacrar a los descarados que intenten avasallar nuestro tesoro más preciado. Esa es la única verdad, el ser humano siempre será vulnerable, cualquier ser invulnerable es una grave amenaza para la humanidad, porque al carecer de cualquier sentimiento que pueda ponerle a nuestra altura, jamás se dignará a tener compasión.
Esa criatura, ese mismo monstruo contra el que hemos de luchar día tras día a lo largo de nuestras vidas para que no nos haga caer, es lo verdaderamente importante, sólo las personas que alguna vez se acerquen al monstruo que en realidad somos podrán conocernos.
Pero hemos olvidado lo monstruoso, lo verdadero, lo esencial del hombre, los SENTIMIENTOS, ya no apelamos a nuestro subconsciente, a nuestra imaginación para determinar el horror de una acción o sus consecuencias, todos los derechos inalienables del hombre se resumen ahora en uno, respetar las leyes que le conciernen, lo que lleva a nuestra propia deshumanización, y a nuestra perdición.
El hombre... nunca sabremos lo que somos, nunca sabremos lo que podremos llegar a ser, avanzamos dando palos de ciego entre las oscuridad más grandiosa del universo y no sabemos a dónde vamos, pero intentamos llegar, más allá, más cerca de nosotros, no importa, lo peor de todo sería que perdiésemos a nuestra sombra en el camino.
No pierdas la sensibilidad y te robotices mientras sigues los pasos obligados que nos marcan para seguir ese ''camino correcto''...pero por favor, mientras escuchas a los cantautores suicidas que tanto te gustan como el que acompaña la lectura de tu entrada, no pienses que la solución está haciendo lo que hicieron ellos.
ResponderEliminarjiji :)