El verano se ha acercado poco a poco, avanzando de cuclillas, y zas, me ha golpeado en toda la cara. Calor, calor, un calor infernal se cierne sobre la villa sin piedad ni escrúpulos. Huid, huid parece decir, a cualquier lugar seguro. La sombra no basta, y lo ventiladores casi no son suficientes. Tardes inciertas llenas de nada, creías que harías mucho más de lo que haces, y en cuanto te descuidas, ahí está, ha vuelto, tu estúpida conciencia que parecía haber muerto durante unos 30 segundos vuelve para machacarte el cráneo y tú te preguntas ¿ Qué coño debo hacer?
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